La significación de un vocablo es
un indicio que nos puede ayudar a acercarnos a la mentalidad del pueblo que lo
utiliza. En el caso específico de los griegos, llamándolos así por una
necesidad especificativa, dado el período de tiempo, la multiplicidad dialectal
y el territorio en el cual se establecieron, podemos afirmar que los
significados de una palabra serán siempre cambiantes dependiendo del autor al
cual nos aboquemos.
Antes
de aproximarnos a este tema, debemos tomar en cuenta que muchos de los sustantivos
que utilizamos de manera natural para designar conceptos abstractos específicos
son derivados de verbos, neologismos construidos por un autor o palabras con un
cambio semántico atestiguado en la comparación textual. De esto, tendremos dos
ejemplos a continuación.
En primer lugar, tomaré la palabra πoίησις (poíesis). Como sustantivo, ésta no aparece, o, si lo hace, es de
manera aislada y extraña, en la tradición literaria anterior a Platón. Podemos
inferir que es un concepto que el filósofo creó e intentó establecer a través
de su continua mención en varios pasajes de distintos diálogos[1]. En su obra, esta palabra
puede traducirse como “composición poética” o “arte de la poesía”[2], es decir, Platón hace de
la poíesis un objeto proveniente del
quehacer potencial o práctico de un poeta y, de la misma manera, aparece con él
por vez primera el sustantivo ποιητής
(poietés) definiéndolo como el que
hace o crea poesía[3].
Dicho esto, debe aclararse que este sustantivo encuentra raíz en un verbo que
es de una recurrencia continua y común en cualquier autor griego desde Homero
hasta época bizantina, ποιέω
(poiéo). La primera acepción del
mismo es sencilla, “hacer, fabricar o producir” y podemos reconocer un concepto
de empleo común en todas las culturas antiguas en su origen indoeuropeo (*kʷey-), el cual nos indica una función de preparación u orden.
Así, el verbo poiéo está atestiguado
en Homero para construir edificaciones, producir objetos o fabricar cosas de
índole práctico[4]. De
nuevo, parece ser que Platón provocó el cambio semántico en el uso de éste.
Se reconoce esto en el siguiente
pasaje en la obra platónica:
Homero representó poéticamente a Aquiles mejor
que a Odiseo.
Ese πεποιηκέναι (pepoiekénai), forma infinitiva de perfecto activo del verbo poiéo, está indicando una función
poética que anteriormente no había aparecido en la tradición literaria griega y
así, en pocas palabras, Platón hace de póiesis,
poietés y poiéo palabras pertenecientes a una misma familia cuyo centro
significativo es la poesía.
Junto con estos términos, nos parece
relevante establecer el contexto de otra palabra muy común en los textos y la
mentalidad de Grecia antigua, τέχνη (téjne).
En origen, téjne hacía referencia a
cualquier tipo de actividad que fuera realizada con habilidad y pericia por
alguien. En Homero lo encontramos como un término que describe el trabajo
metalúrgico[6] y, en muchas otras ocasiones, como la técnica depurada de un
artesano llevando a cabo su oficio.
Posteriormente, en Heródoto lo
encontramos ya de manera manifiesta como la manera en la que se hace un arte,
es decir, una técnica específica de creación artística[7]. Aquí
es donde notamos que la tendencia de la significación del término cambió de una
habilidad innata que no necesariamente fuera depurada a una técnica de creación
artística que, incluso, podría ser estudiada y aprendida. Si nos acercamos a su
verbo originario, τεχνάομαι (tejnáomai):
“ejecutar con habilidad”, veremos que el uso del mismo únicamente es frecuente
en época homérica[8] y en
tiempos posteriores se limitó a dejar espacio a su correspondiente sustantivo,
haciendo del verbo un derivado de este último y modificando su significación a
“hacer algo artísticamente”. De la misma forma, en un momento tardío aparece el
término τέχνημα (téjnema) que
significa “obra de arte”, mostrando que desde su origen, el término nunca se
limitó a referirse un quehacer poético, pictórico o escultórico, a diferencia
del verbo poiéo y sus derivados que,
únicamente basándonos en Platón, indica específicamente una creación poética.
Finalmente y de manera breve, quiero
establecer una relación entre este asunto y la mención que hace Heidegger en el
parágrafo 5 de Ser y Tiempo de la
palabra poesía. Si nos remitimos al original alemán, encontramos que la palabra
que utiliza para nombrar poesía es Dichtung,
el cual refiere un poema o una obra poética de distintos tipos, pero siempre
como obra literaria. Es destacable que ese mismo vocablo aparece, muchos años
después de la publicación de Ser y Tiempo,
en varios tratados que escribe en torno a la poesía de Hölderlin reunidos en el
tomo Erläuterungen zu Hölderlins Dichtung.
Para mí, Heidegger está haciendo un guiño a su interés por el lenguaje poético
en la mención de Dichtung en el
parágrafo mencionado. La apertura que deja a la interpretación de su
originariedad existencial me sugiere que la inquietud por la poesía ya
comenzaba a aparecer en esas líneas. Y es aun más claro observar el pleno
interés que este asunto cobrará en el futuro cuando vemos cómo Heidegger
menciona, por ejemplo, en Hölderlin y la
esencia de la poesía (Hölderlin und das Wesen der Dichtung),
que la realidad de verdad del hombre es, en su fondo, poética[9] y en
la poesía se recoge el hombre al fundamento y fondo de su realidad de verdad y
en él llega a aquietarse[10]. Así,
habiéndolo visto de manera somera, creemos que la intencionalidad de Heidegger
al hacer mención de ese Dichtung es manifestar
implícitamente una preponderancia de la poesía, en la manera en la que el
hombre se relaciona con ésta, sobre cualquier otro lenguaje literario y, por lo
tanto, también de cualquier otra expresión artística. La mención de esa
palabra, si queremos relacionarla con los términos griegos antes vistos, es
mucho más cercana en significado a la póiesis
platónica, sin tomar en cuenta el contexto frecuentemente negativo de la misma,
que a una téjne general.
[1]
cfr. Pl.Smp.197a, Grg.449d, Sph.265b,
Tht.152e, Phdr.245a y un larguísimo etcétera.
[2]
Pl.R.394c.
[3]
Pl.R.597d., Lg.935e.
[4]
Hom.Il.1.608, 7.435.8
[5]
Pl.Hp.Mi.369c.
[6]
Hom.Od.3.433,6.234
[7]
Hdt.3.130
[8]
Hom.Od.5.259
[9]
Heidegger, M., Hölderlin y la esencia de
la poesía, trad. J. D. García Bacca, Madrid, Anthropos, p.31.
[10]
ibid. p. 35.
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