martes, 12 de agosto de 2014

Hola a todos, les dejo el texto del §1. Nos vemos el jueves, Saludos, Román.

Exposición §1: Necesidad de reiterar expresamente la pregunta que interroga por el ser

Como se mencionó la sesión pasada, el objetivo de este primer parágrafo de Ser y tiempo es reiterar la pregunta que interroga por el sentido del ser. La necesidad radica, siguiendo a Heidegger, en el olvido del ser (el ser se concibió, según Heidegger, como presencia) y a causa de los tres prejuicios que impidieron que se llevara a cabo la pregunta que interroga por su sentido.
Como sabemos, los tres prejuicios que giran en torno  al ser consisten en su universalidad, la imposibilidad de definirlo y la aparente comprensibilidad de suyo que tiene este concepto.
Respecto al primero —el que refiere a la universalidad— cabe decir que es una universalidad que no es la del género. La universalidad del género radica en que agrupa conjunto cosas que comparten una o una serie de características. Los géneros y especies pueden aplicarse para la definición de un ente. Sin embargo, hay que recordar la diferencia ontológica, esto es, que el ser no es lo que se dice un ente. De aquí que Heidegger diga, junto con Aristóteles, que la universalidad del ser no es la del género, sino una universalidad supragenérica, es decir, algo que trasciende la universalidad genérica.
A pesar de que el concepto ser es un término que rebasa la universalidad del género, Heidegger apunta que la unidad entre el término ser y el resto de los conceptos, fue señalada por Aristóteles como la unidad de la analogía. Ahora bien, ¿en qué consiste la unidad de la analogía?
De manera general, primero hay que recordar que para Aristóteles “la expresión ‘algo que es’ se dice de muchas maneras”[1], con esto Aristóteles pretende señalar, entre otras cosas, que el concepto ser  tiene múltiples significaciones, es decir, que no hay univocidad en la significación de este término, además de indicar que el ser tampoco es una homonimia. Aristóteles matiza la polisemia del término ser de la siguiente manera:
 “‘algo que es’ se dice en muchos sentidos, pero en todos los casos a un único principio: de unas cosas se dicen que son por ser entidades, de otras por ser afecciones de la entidad, de otras por ser un proceso hacia la entidad, o bien corrupciones o privaciones o cualidades o agentes productivos o agentes generadores ya de la entidad y de aquellas cosas que se dicen en relación con la entidad (…)”[2] El ser se puede decir tanto de la sustancia como de los accidentes o las categorías. Sin embargo, para Aristóteles, el sentido primario y fundamental en que se dice ser es la sustancia. Con otras palabras, todos los posibles significados del término ser convergen en la sustancia.
Siguiendo a Heidegger, esta manera de pensar el ser trasladó el problema a una base nueva respecto a la manera en que Platón lo pensó. Sin estar del todo seguro, la base nueva se encuentra en el hecho de que Aristóteles ya no piensa al ser como un género supremo, tal y como lo habría pensado Platón al concebir el ser del ente como forma. Más bien, con la unidad analógica del ser, Aristóteles pretende poner de relieve que no hay una única manera de concebir al ser, sino de comprender su carácter polisémico y analógico.
Por otro lado, hay que señalar que será una constate a lo largo de Ser y tiempo el diálogo que Heidegger entabla con el concepto de sustancia.
Aunado a la universalidad del ser, se encuentra la imposibilidad de su definición. Una definición se ofrece apelando al género próximo y la diferencia específica. Por ejemplo, si queremos definir al hombre, tradicionalmente decimos que es un animal (género próximo) racional (diferencia específica). Una vez más entra en juego no sólo la universalidad del término ser que, como se dijo anteriormente, trasciende la del género y por lo cual no se puede ofrecer la definición del término ser. Además,  en el fondo se encuentra la diferencia ontológica. Puesto que el ser no es lo que se dice un ente y la manera tradicional de definir a los entes es por su género próximo y diferencia específica, del ser no es posible ofrecer una definición.
Por último, nos encontramos con el prejuicio de la aparente comprensibilidad del concepto ser. Este último prejuicio menciona, a grandes rasgos, que el concepto de ser es el más claro y por lo tanto no hay necesidad de preguntarse por sentido de dicho término. No obstante esta comprensibilidad muestra, como dice Heidegger, una incomprensibilidad acerca del término. Más aún, Heidegger precisa  que “Hace patente que en todo conducirse y ser relativamente a un ente en cuanto ente hay a priori un enigma.” Este enigma es lo que hace necesario reiterar la pregunta que interroga por el sentido del ser.



[1] Aristtóteles, Met. IV 2, 1003 a 30.
[2] Ibid., 1003 b 5-10.

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