Estimados compañeros, voy poniendo mi
contribución sobre el parágrafo 2. Procuré poner en diálogo este parágrafo con
otros momentos de la obra de Heidegger. Espero sea útil:
Lectura del §2
de Ser y Tiempo: estructura formal de la pregunta por el sentido del ser
Cabe recordar
que, a pesar de los aparentes quiebres y giros en la obra de Heidegger, él
mismo señala que su pensar sólo ha buscado ocuparse de una cosa: la pregunta
por el sentido del ser. Nótese que la suya no es una pregunta por el
ser, por qué es, qué es, o qué es el ser del ente, tal constituiría el
preguntar en su expresión metafísica (Cfr. Introducción a la
metafísica, donde la formula como “¿por qué es el ente y no más bien la
nada?”), este preguntar metafísico, aún incompleto, carente de reflexión sobre
sí mismo, es lo que en Aportes a la filosofía se llamaría la “pregunta
conductora”, el preguntar inicial de la metafísica.
Pero el preguntar para un nuevo
comienzo, justamente el que inicia en Ser y Tiempo, debe primeramente
cuestionarse a sí mismo; así, el §2 se pregunta qué es inherente a una
pregunta, ¿qué es preguntar? En Introducción a la metafísica se señala
que preguntar es un apartarse del ente, un extrañamiento (semejante al que se
da en la angustia, la cual permite una apertura que se estudiará más adelante
en Ser y Tiempo; la importancia de estas disposiciones fundamentales, anímicas, para interrogar el sentido
del ser, es abordada en Aportes a la filosofía); así, el preguntar no es
un mero enunciar, sino que repercute en quien pregunta, quien se ve inmiscuido
en su preguntar.
El preguntar consiste en un buscar, es decir, tiene una dirección previa
que le viene dada a partir de lo buscado. Esta dirección le es dada por tres
elementos, mismos que componen la estructura de todo preguntar: A) Aquello de
que se pregunta, B)Aquello a que se pregunta, C) Aquello que se pregunta.
A) Lo que se pregunta en este caso es el ser en general, concebido de
entrada según una comprensión “de termino medio” (esta cotidianidad y
mundanidad serán abordados más adelante en Ser y Tiempo como
existenciarios del Dasein).
B) A lo que se pregunta son los entes, a ellos se interroga sobre su ser;
pero esto implicaría que se mostrasen tal como son en sí mismos (camino que
habría quedado vedado desde Kant, Crítica
de la razón pura, con la imposibilidad de acceder teóricamente a la cosa
en sí). ¿Qué ente podría acaso responder sobre el ser? ¿A qué ente
interrogar, dado que el ser sólo se anuncia pero nunca se muestra como tal (Cfr.
§7 de Ser y Tiempo, sobre la fenomenología)? Tal vez haya que interrogar
al ente que tiene como un posible modo de su ser el preguntar, aquél que tiene
una comprensión previa, “de término medio”, del ser, este ente es el Dasein
(que si bien “equivale” al hombre, no es el hombre como tal; el hombre bien
puede caer fuera del Dasein, en una forma ontológica distinta, de ello
da cuenta Aportes a la filosofía, donde se trata al Dasein no
como algo dado previa y necesariamente en el hombre, sino como algo
por-fundar).
Así, para “ver a través” de la pregunta que interroga por el sentido del
ser, primero es necesario dilucidar a este ente, el Dasein (tarea que
termina por ser la principal de Ser y Tiempo, algo que le dará la
errónea apariencia de ser un tratado antropológico, a pesar de las prevenciones
hechas continuamente por el propio Heidegger en el mismo Ser y Tiempo o en textos como Carta sobre el humanismo; Cfr., por
ejemplo, “Los fines del hombre” de Jacques Derrida en Márgenes de la
Filosofía, donde se critica la lectura antropológica y antropocéntrica de
Ser y Tiempo).
Sin embargo, este interrogar al Dasein sobre el sentido del ser
parecería un círculo “in probando”, como
si se diera por supuesta la respuesta buscada. Pero esto no es así, porque el
proceder de Heidegger no busca fundamentar una comprensión determinada del ser,
sino mostrar su fondo (búsqueda que llevaría a un des-fondamiento del ser:
Grund [Fundamento] y Ab-Grund [Abismo, in-fundado]).
C) Finalmente, el tercer elemento de la pregunta, aquello que se
pregunta, es propiamente el sentido del ser, en tanto repertorio de conceptos,
constructo teórico, un decir teorético, filosófico del ser. Más adelante en la
obra de Heidegger, este decir teórico habrá de encontrarse con la necesidad de
desprenderse del marco re-presentativo habitual de la metafísica (Cfr.,
por ejemplo, “la constitución onto-teo-lógica de la metafísica”, en Identidad
y Diferencia).
Preguntar por el sentido del ser significa preguntar por lo que queremos
decir cuando enunciamos la palabra ser,
cuando decimos que algo es, tal vez
por ello la referencia a Platón en el exergo de Ser y Tiempo: como en aquella
época, seguimos sin saber qué queremos decir cuando decimos de algo que es, con la diferencia de que no nos
asombramos más por este hecho, por esta falta de saber (lo que en Aportes a la filosofía llamaría
Heidegger la indigencia de la falta de indigencia, el hecho de que nos resulta
ya indiferente dicho asombro).
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