§ 4 DE SER Y TIEMPO (Texto de Victor)
El parágrafo que nos toca exponer tiene el título de “Primacía óntica de
la pregunta por el ser”. ¿Por qué nos dice Heidegger que ha de haber o hay
efectivamente una tal primacía? Porque esta pregunta tiene un arraigo a nivel
óntico, esto es, concierne y determina de manera esencial a ese ente particular
que es el Dasein, y ello en virtud de la constitución misma de este ente. El
modo de ser propio del Dasein funda el que pueda darse una tal primacía óntica
de la pregunta por el ser. ¿Cuál es, pues, este modo de ser? ¿Cuál es, en
definitiva, el rasgo que constituye al Dasein? La respuesta a esta pregunta
implica el despliegue de una estructura constituida por tres momentos
fundamentales. Intentemos dar cuenta de ellos.
En efecto, Heidegger entrará en la tematización del modo de ser del
Dasein para explicarnos cuál es la prerrogativa de este ente en lo tocante a la
elaboración de la pregunta por el ser. De esta manera, tenemos como primer
momento de la estructura en que se cifra la primacía del Dasein el que éste
queda determinado por un modo de ser peculiar, a saber, aquel que consiste en
que, a diferencia de cualquier otro ente, el Dasein tenga su ser como algo
propio y, por tanto, como algo en función de lo cual ha de comportarse, en
función de lo cual, justamente, ha de ser. El Desein, dicho en otras palabras,
se halla abierto a su ser. Ahora bien, a este ser con y para su propio ser es a
lo que Heidegger llama existencia. Es por esta condición de existente que
al Dasein corresponde ya en tanto que
tal una comprensión “general” del ser y por la que le es propio, por tanto, un
ser-ontológico. A la comprensión que de sí mismo tiene el Dasein desde la
perspectiva de la apertura a su propio ser es lo que Heidegger llama
comprensión existentiva. Lo existentivo
alude a la condición esencial del Dasein de acuerdo con la cual éste ha de ser
en función de su ser.
El segundo momento de la estructura en que se despliega la
caracterización del Dasein para dar cuenta de su preeminencia ontológica se refiere al
análisis de las estructuras en que se constituye, precisamente, la condición
existente del Dasein. La existencia misma como condición esencial del Dasein
exige el análisis de las estructuras en que se constituye el Dasein desde el
punto el vista de su ser aquel que existe. La “trama” (Heidegger) de las
estructuras en que se muestra lo constitutivo del existir es lo que Heidegger
llama existencialidad. Si lo que
veíamos en el punto anterior constituía un comprender existentivo, el análisis
de lo constitutivo de la existencia misma determina un comprender existencial.
Finalmente, en un tercer momento, derivado de los dos anteriores,
tenemos que, como hemos visto, la comprensión existentiva hace posible un
comprender existencial, esto es, el análisis de la condición misma de
existente. Pero esta condición implica ya la comprensión general del ser.
Luego, el análisis existencial pende de la elaboración de la pregunta por el
ser. Valdría decir respecto a esto que hay una esencial co-pertenencia entre el
análisis existencial, o de la constitución de la existencia, y la pregunta por
el ser. Con la mostración de la existencia como esencia del Dasein y de la
comprensión del ser ya implicada en dicha existencia queda aclarada la
condición óntico-ontológica del Dasein.
Heidegger nos hablará todavía de una prerrogativa más del Dasein en
orden al esclarecimiento del su preeminencia óntico-ontológica. En efecto, de
acuerdo con pensador alemán, al Dasein también pertenecería una comprensión de
entes otros que él mismo, o sea, es propia de él una pertenencia al mundo y,
por tanto, un acceso originario a los entes del mundo, incluso a los que no
comparten con el Dasein su modo de ser. Por esta comprensión del mundo y de los
entes del mundo, que le son propias de manera originaria en cuanto existente, el Dasein sería condición de posibilidad de
toda ontología referida a entes no existentes. “De ahí que la ontología fundamental, que está a la base de todas las ontologías, deba ser
buscada en la analítica existencial del Dasein”
(Heidegger 2003 36).
Heidegger apunta que la primacía ontológica del Dasein fue barruntada
por Aristóteles y Tomás cuando hablaron del alma del hombre como aquello que
conviene a todas las cosas. Sin embargo, tal tesis no tuvo en estos filósofos
la debida aclaración ontológica. Es justamente esta aclaración respecto a la
primacía del Dasein la que Heidegger intenta ofrecernos y, así, tenemos que
éste es ontológicamente preeminente porque: 1) existe: está abierto a su propio ser; 2) en esta existencia está ya
implicada la comprensión del ser y 3) es originariamente propio de la
existencia del Dasein estar en el mundo y acceder a los entes del mundo. Sobre
la primacía del Dasein en estos tres concretos respectos, Heidegger habla de
una “primacía óntica de la pregunta por el ser”: hay una tal primacía de esta
pregunta porque hay un ente que corresponde a ella: el Dasein.
Referencia:
Heidegger, Martin, Ser y tiempo, Madrid: Trotta, 2003.
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